
Lo bello sólo tiene un tipo. Lo feo, mil.

En uno de los poquísimos días que estuve sobrio la última quincena del año pasado pude ver por cable La vie en rose. Así es, la cinta sobre Edith Piaf. No sé si quedé más impactado por la vida truculenta de la Piaf, que desconocía en absoluto, no así su música, o por la actuación de Marion Cotillard en el papel protagónico. Neta, la franchutita alcanza unos registros dramáticos sorprendentes en cualquiera de las tres etapas vitales en las que representa a Edith. La película también es valiosa porque no es una biografía maniquea al estilo Hollywood y está narrada no de manera lineal, con gran recreación del París de la época, sobre todo de las tabernas y cabarés sórdidos que coloreaban a la vieja capital francesa. Después de ver La vie en rose entendí por qué siempre que estoy tomando la bebida me dan unas ganas masivas de poner mi viejo disco de éxitos de Edith Piaf: la insigne intérprete bebía alcohol en cantidades industriales e, indefectiblemente, impregnó sus canciones de rancio vino tinto galo. Certidumbre que a nosotros, los bebedores ahora y en la hora de nuestra muerte, sabemos ventear y no tenemos opción más que proceder a solidarizarnos con el Ars Poetica de la gran Edith Piaf. Salute!


¿Qué diablos significa en la ciudad de México el formulismo “que tengas un buen día”? A continuación algunas teorías…
1. ¿Que no se suban al camión o micro unos chacalotes y por robarte tu celular o por no traer celular o por quedarse con tu “suelto” que traigas en los bolsillo decidan alojar plomo en tus vísceras?
2. ¿Que a uno de los pinches suicidas del día no se le ocurra inmolarse en la línea del Metro que usas para llegar a tu trabajo, porque valdrá madre el servicio por horas y horas y tomar un taxi, impensable, porque en nueve de cada uno (sic) asaltan?
3. ¿Que el jodido Metro no deje de funcionar justo a la hora pico matutina “por seguridad de los usuarios”?
4. ¿Que, en caso de que seas fémina, un ingeniero en sistemas no tenga tiempo libre y decida ponerse una peluca y vestido para meterse al área de mujeres en el Metro para hacerle tocamientos a la primera que se le ponga enfrente?
5. ¿Que tu jefe, en cuanto llegues a la oficina, no te reciba con una sonrisa inusual y pida que pases a su privado, para ahí darte la noticia de que estás despedido?
6. ¿Que alguna compañerita de trabajo te diga que la invites al hotel El Juez (existe, remítanse a avenida Tlalpan)?
7. ¿Que a tus editores en jefe no se les ocurra, así nomás de güevos, que es necesario adelantar el cierre de la revista (que implica jornadas dobles de chinga) porque, así de güevos, decidieron irse de vacaciones?
8. ¿Que de regreso a tu casa no se suban al camión o microbús unos chacalotes y por robarte tu celular o por no traer celular o por quedarse con tu “suelto” que traigas en los bolsillos decidan alojar plomo en tus vísceras?
9. ¿Que a uno de los pinches suicidas nocturnos no se le ocurra inmolarse en la línea del Metro que usas para regresar a tu casa y que el sistema colapse?
10. ¿Que cuando llegues al barrio no encuentres al escuadrón de la muerte y te grite que eres un vendido al sistema, un burgués, un mal camarada, porque ya no quieres emborracharte de lo lindo con ellos entre semana?
11. ¿Que cuando entres a tu casa no te reciban con la noticia de cuáles son las deudas, interminables, que hay que pagar el mes corriente?
12. ¿Que cuando por fin puedas echarte en tu cama no pienses en qué puta madre significa el hipócrita “que tengas un buen día”?
Mierda, creo que nunca sabré el verdadero significado de ese falso deseo con el que la vecina gorda, sin bañarse y en bata horrenda, me despide todos los días a las seis de la mañana. ¡Mierda!


Ayer, en una serie de campeonato que se postergó seis juegos, finalmente se coronaron los Yanquis de Nueva York, después de nueve años de sequía, la última vez que llegaron a la final y la ganaron fue en 2000, contra los Mets, siempre mencionados en las novelas de Paul Auster y también siempre perdedores.
De la mano de Alex Rodríguez, Texeira, Jeter, Damon, Matsui, CC Sabathia, Mariano Rivera, entre otros, los bombarderos del Bronx, equipo histórico del beisbol y el más famoso en el mundo en cuanto a juegos de conjunto se refiere, al que veneraban Henry y Arthur Miller, el de los amantes de Marilyn Monroe, el del inmortal Babe Ruth y el de los grandes jugadores Mantis, Maris y Reggie Jackson, consiguió su banderín número 27, para beneplácito de millones de seguidores, especialmente el mío.
¿Cuántos litros de cerveza habré consumido en esas tardes-noches viendo sus partidos, en los que se dejaban superar en el marcador para venir de atrás y ganar, la mayoría de las veces justo en la novena entrada, imprimiéndole dramatismo al asunto? Imposible cuantificarlos, pero qué chingón se derramaron por mi garganta y, en ocasiones, por mi franela rayada original que me ponía para ver en acción a los “malditos mulos del Bonx”, como los llaman sus enemigos, que también son un chingo.
Bueno, ya sólo falta que los Rayados del Monterrey hagan algo importante en la liguilla del futbol mexicano para que este maldito año del diablo, gracias a los infames de Carstens y Calderón, termine con algunas alegrías al estilo romano, por aquello del circo y pan para el pueblo jodido. Sea así. Simón, soy un enajenado, ¿algún pedo?

Al son de "Los senos son para el sexo, no para amamantar", Nicola McLean privó de sus tetas a su ¡propio hijo en edad de amamantar! La modelo cabildeó con sabiduría qué era lo que más convenía, si darle de comer al pinche chamaco, con nombre de perro, Rocky, o que el barragán de su amante las disfrutara con diligencia. Por supuesto que ganó la segunda opción, para el bien de la santa lujuria y de las etapas orales que no ha podido superar su afortunada pareja. Así que ya le pueden ir buscando una chiva a Rocky para que le dé de comer, o péguenlo a las chiches de una perra callejera para que no muera de inanición. ¡Hacen falta más mujeres de esa calaña en este mundo! Adjunto fotos en las que Nicola muestra sus ésas, a las que con gran tino considera "mis herramientas de trabajo".



Los cadáveres aparecieron desnudos y adornados con joyas, sin señales de violencia y/o agresión sexual. Se trata de un asesino singular y hasta podemos decir inédito; asesinar sin buscar el sufrimiento extremo de la víctima o para conseguir solventar alguna clase de deuda o reclamo sexual, resulta no propio de los cazadores nocturnos o serial killers. Por supuesto que no hay que creerlo un usurpador de la gloria eterna de Jack The Ripper.
Las autoridades británicas suponen que el asesino, un tipo gordo y con lentes, según algunos testigos que pudieron ver al último cliente que se llevó a las “hoy occisas” en un BMW azul, droga a sus presas y después las mata, como todo parece indicar, asfixiándolas. James Alan Fox, profesor de psicología y autor de varios libros acerca de asesinos seriales, afirmó al respecto: “Podría ser que esta persona disfruta mucho jugando a ser Dios, pero no necesariamente le gusta escuchar los gritos de sus víctimas”.
La mayoría de los sabuesos pertenecientes al Centro Nacional de Excelencia Policial, símil del FBI gringo, están asignados al caso, más 300 asesores externos, para dar con el asesino. La última víctima fue identificada como Annette Nicholls, de 29 años. Los restos mortales de las otras suripantas han sido encontrados a pocos kilómetros de donde fue localizado el primero cuerpo.
Los caminos del Señor son misteriosos, quizá mientras escribo este post killer, nuestro muchacho coquetea con su próxima dama de la vida disoluta que será pieza importante de la obra roja que ya comenzó a aportarle al mundo. Seguiré informando.


Más que aterrarme en la niñez, la idea del infierno dilapidó mi inocencia. Conocer que había un lugar específico para el castigo de la humanidad me llevó a saber de la existencia de la maldad, el pecado y los excesos. Lujuria, gula, soberbia y demás pecados capitales se sobrepusieron en mi interés a conceptos como cielo, paraíso, perdón divino, ángeles de la Guarda, etcétera.
En ocasiones, resultan curiosas las coincidencias que surgen cuando se realizan algunas lecturas. En Viaje a la Luna, de Cyrano de Bergerac, me encontré con una explicación infernal de por qué el movimiento de rotación de la Tierra. Cyrano intenta exponer al virrey de la Nueva Francia, hoy Canadá, los fundamentos de la teoría heliocéntrica de Copérnico. Pero el gobernante no la acepta y asegura que la verdadera razón de que el planeta se mueva es: “Porque estando el fuego del infierno encerrado en el centro de la Tierra, los condenados, al querer huir del ardor de su llama, empujan contra su bóveda para librarse de él, y de este modo la hacen girar”.
Hoy, en un portal noticioso de internet encontré una nota relacionada con lo anterior. Un escrito anónimo que tiene por título Applied Optics, fechado en 1872, asegura que la temperatura del infierno NO supera los 444 grados centígrados; como si esto representara alivio para los creyentes temerosos de Dios.
La revolución heliocentrista no concluyó con Copérnico. Años después, Giordano Bruno continuó con el desarrollo de la teoría. A consecuencia de su trabajo dentro de la incipiente física y astronomía, además de la magia y el arte de la memoria, Giordano sufrió un infierno a su medida: el 17 de febrero de 1600 fue quemado vivo en el, dicen, hermoso Campo Dei Fiori, Roma, por disposición del papa Clemente VIII. No existen registros de a cuántos grados centígrados ardió Bruno.